Antecedentes

Israel ocupó el Golán durante la guerra de 1967. Naciones Unidas (ONU) ha emitido muchas resoluciones internacionales pidiendo el fin de la ocupación y una retirada israelí completa de todos los territorios ocupados, incluidos los territorios palestinos y el Golán sirio. Sin embargo, Israel se niega a implementar estas resoluciones, que reiteran la ilegalidad de la ocupación, violando de esta manera groseramente numerosos tratados de la ONU y poniendo en peligro la paz y la seguridad internacionales. El Golán se ha mantenido bajo la ocupación israelí durante más de 45 años.

 

Saber más sobre el Golán sirio ocupado


The Permanent Mission of the Syrian Arab Republic to the United Nations

El Golán sirio es una región en el suroeste de Siria que fue ocupada el 5 de junio de 1967 por las fuerzas israelíes. Masa total de tierras del Golán es 1.860 kilómetros cuadrados, que es aproximadamente el 1 por ciento de la superficie total de Siria, unos 1.500 kilómetros cuadrados permanecen bajo ocupación israelí. Antes de la ocupación israelí, el Golán era el hogar de más de 140.000 sirios, la mayoría de los cuales fueron expulsados ​​de su patria y pasaron a tener estado de desplazados internos (IDP). Hasta el día de hoy, casi 40 años después, los habitantes sirios del Golán siguen sin poder regresar a sus hogares, pueblos y ciudades.

 

Hoy en día estos sirios superan 500.000 personas. Algunos sirios permanecieron en el Golán sirio ocupado y siguen viviendo en pequeñas aldeas que ascienden a unos 20.000 sirios. La mayor parte de las ciudades sirias, pueblos y aldeas en el Golán fueron destruidos por las fuerzas de ocupación israelíes, que a su vez han construido más de 40 asentamientos ilegales a pesar de toda la condena internacional. Israel continúa no sólo ocupando el Golán sirio sino también destruyendo sus ruinas antiguas y ambiente geopolítico con el único propósito de limpiar el Golán de su gente y su historia siria.

 

En octubre de 1973 durante la Guerra de Octubre, Siria intentó liberar su Golán de la ocupación israelí. Siria tuvo éxito después de los acuerdos de separación para recuperar una franja de territorio que incluía la principal ciudad y capital del Golán, Quneitra. Cuando los ciudadanos Quneitranos regresaron a sus hogares liberados, se quedaron sorprendidos y traumatizados al encontrar que todos los hogares, los edificios, las Mezquitas y las iglesias en la ciudad habían sido demolidas deliberadamente por las excavadoras israelíes y por dinamita. Incluso tumbas de la ciudad habían sido cavadas y robadas por los israelíes, todo apenas unos días antes de la retirada de Israel, tal como fue documentado por la BBC y otros. La ciudad sigue estando destruida como prueba de la agresión israelí contra los civiles.

 

El 14 de diciembre de 1981, Israel anexionó el Golán sirio ocupado; la comunidad internacional respondió con la Resolución del Consejo 497 (1981), que denominó por unanimidad este movimiento, “nulo de pleno derecho” y ningún país lo ha legitimado. Desde entonces, cada año la ONU aprueba una resolución de la Asamblea General titulada “El Golán sirio ocupado”, que reafirma la ilegalidad de la ocupación israelí y de la anexión.

 

En 1991, las conversaciones de paz entre Siria e Israel comenzaron en la Conferencia de Madrid en el que la devolución del Golán sirio fue un tema central. Sin embargo, las negociaciones llegaron a un punto muerto debido a la negativa de Israel de retirarse completamente del Golán sirio. A día de hoy, Israel se niega a aplicar las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 242 (1967) y 338 (1973); que exigen la retirada completa de todos los territorios árabes ocupados en 1967, incluido el Golán sirio ocupado; así como la Resolución del Consejo de Seguridad 479 (1981), lo que confirma la ilegalidad de la anexión del Golán a Israel. Los sirios siguen esperando que la ocupación criminal e ilegal de sus tierras llegue a su fin. La diplomacia siria ha lanzado muchas llamadas con el fin de reanudar las conversaciones de paz.

 

El presidente sirio, Bashar Al-Assad, ha enviado varios mensajes en este sentido. Sin embargo, la provocadora visita del ex primer ministro israelí Ariel Sharon a la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, que provocó la revuelta palestina de 2000, la invasión estadounidense de Irak en 2003, junto con la agresión israelí contra los palestinos y el Líbano en 2006 ha ampliado la brecha y complicado el panorama.